viernes, 22 de mayo de 2015

OCTAVO MANDAMIENTO

VIII. “NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRAS.”

El discurso es uno de los dones más preciosos de Dios. La finalidad del discurso es: comunicar la VERDAD con amor.  Jesús dijo, ''Yo soy el CAMINO, VERDAD y la VIDA.  San Buenaventura nos da tres reglas que deben dirigir en el discurso.  ''Debemos abril la boca para alabar a Dios, acusarnos a nosotros mismos y para edificar a nuestro prójimo'' -- excelente guía para nuestro discurso.             


  • MENTIR.  Cambiar la verdad.
  • EXAGERAR LA VERDAD.  Manipular la verdad.  Decir solo la mitad de lo que nos conviene.
  • PERJURIO. Mentir bajo juramento.
  • DIFAMACIÓN Y CALUMNIA. Destruir o arruinar la fama de una persona.
  • MURMURACION Y CHISME. Hablar mal a espaldas de alguien.
  • CRITICA DESTRUCTIVA. Examen y juicio acerca de alguien
  • DIVULGAR UNA CONFIDENCIA. Revelar un secreto.
  • FALTAR A UN JURAMENTO. Un juramento hecho ante Dios.
  •  CÓMPLICE DEL PECADO GRAVE AJENO. 
  • GUARDAR SILENCIO y dar paso a la mentira.

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