jueves, 19 de marzo de 2026

33 Consagracion a San José

DÍA 1 

¿Por qué consagrarse a San José? 

Cuando Dios desea elevar a un alma a mayores alturas, la une a San José dándole un gran amor por el buen santo.1 — San Pedro Julián Eymard 

¿Quieres ascender a mayores alturas en la vida espiritual?                                                                       La consagración a San José lo logrará. 

Muchos cristianos se han consagrado a la Santísima Virgen María para unirse más a Jesús. Sin duda, la consagración a María es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu vida espiritual. Lo esencial de la consagración mariana es que te ayuda a convertirte en “otra María” para Jesús; es decir, en una compañía fiel, amorosa y confiable del Salvador.

La consagración a San José tiene un efecto similar. LA CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ TE AYUDARÁ A CONVERTIRTE EN “OTRO JOSÉ” PARA JESÚS Y MARÍA. Es decir, cuando te entregas totalmente a San José, ¡te conviertes en una compañía fiel, amorosa y confiable de Jesús y María! En el Nuevo Testamento leemos que “Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.” (Lc 2,52) bajo el atento cuidado de sus padres. Ese “crecimiento” puede también sucederte si te encomiendas al cuidado paternal de San José.

San Bernardo de Claraval explica en qué consiste esto: Quién y qué clase de hombre fue este bendito José, que por su nombre se puede deducir que — excepcionalmente — mereció ser tan honrado que se lo reconoció y llamó el padre de Dios. Esto se puede inferir de su propio nombre cuyo significado es “el que hace crecer.”2 San José es, pues, “el que hace crecer.” No sólo te ama paternalmente, sino que tiene el poder de hacer crecer la presencia de Dios en tu vida y elevarte a mayores alturas en tu vida espiritual.

Durante siglos, este “secreto” de San José estuvo oculto, aunque los Santos, los místicos y un puñado de Papas lo sabían. Ahora te toca a ti descubrirlo. ¡AHORA ES EL TIEMPO DE SAN JOSÉ! La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad de San José.

Lo necesitamos para que nos ayude a regresar al amor de Jesús y para llevar una vida llena de virtudes. Asimismo, necesitamos desesperadamente la protección de San José. La familia — que es el fundamento de la sociedad — se encuentra bajo ataque. La familia de Dios — la Iglesia Católica — también sufre ataques violentos del mundo, de la carne, del demonio y de algunos de sus propios hijos. Necesitamos que San José nos proteja. Él es nuestro amoroso y misericordioso padre espiritual; un hombre santo, fuerte y siempre dispuesto a ayudar.

San José está unido eternamente a Jesús, a María y a la Iglesia. Así como protegió a la Sagrada Familia, nos protegerá a nosotros siempre que nos encomendemos a su corazón paternal y a sus cuidados espirituales. SAN JOSÉ ES TU PADRE ESPIRITUAL.

Todos los hijos se parecen a sus padres, y si tú eres hijo(a) de San José, tienes que parecerte a él, especialmente por la imitación de sus virtudes y por su fidelidad a Jesús y María. San José cumple un rol vital (dador de vida) en nuestro crecimiento espiritual y nuestro bienestar.

Ésta es la escencia de la consagración a San José. El Beato Guillermo José Chaminade lo explica muy bien. Afirma: San José no fue un instrumento pasivo en la gran obra de nuestra salvación; cumplió un rol muy activo, y por este motivo fue parte de los consejos misericordiosos de la Sabiduría Encarnada.3 

El amor misericordioso de Dios te dio a San José para que sea tu padre espiritual.

¿Estás listo para ascender a mayores alturas en la vida espiritual?

¿Estás preparado para acercarte más a Jesús y María, para vivir y crecer en la virtud?

Entonces, ¡a buscar a José! Nos vamos a consagrar a San José. Pondremos a sus pies todo lo que somos y todo lo que tenemos.4 — San Pedro Julián Eymard

Rezar el Veni, Sancte Spiritus 

Rezar la Letanía de San José *

 * Si la preparación de 33 días se hace en grupo, el Veni, Sancte Spiritus ya se ha rezado


1 San Pedro Julián Eymard, Month of St. Joseph (Mes de San José), (Cleveland, OH: Emmanuel Publications, 1948), 41. 2 San Bernardo de Claraval, citado en Rosalie Marie Levy, Joseph the Just Man (José, el hombre justo), (Derby, NY: Daughters of St. Paul, 1955), 27-28. 3 Beato Guillermo José Chaminade, Marian Writings, vol.1, ed. J.B. Armbruster, SM (Dayton, OH: Marianist Press, 1980), 121. 4 San Pedro Julián Eymard, Month of St. Joseph (Mes de San José), 60.

martes, 5 de octubre de 2021

RETIRO HOMBRES NUMERO # 21

 


RETIRO ESPIRITUAL , DE HOMBRE A HOMBRE.

PRÓXIMO 30 Y 31 OCTUBRE 

PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE SAN JUAN DE LOS LAGOS 

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SALON:  VIRGEN FIEL , LADO IZQUIERDO DEL TEMPLO


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sábado, 4 de agosto de 2018

10 Enseñanzas de San Juan María Vianney para la lucha contra el mal

Su confianza en Dios y Fe inamovible nos dan varias lecciones que pueden también ayudarnos en nuestras luchas del día-a-día en nuestra caminata en esta tierra. Sí, el mal existe; pero, Dios puede más... "¿Quién cómo Dios?".
Verifique:

1. No imagine que exista un lugar en la tierra donde podamos escapar de la lucha contra el demonio; si tenemos la gracia de Dios, que nunca nos es negada, podemos siempre triunfar.


2. Como el buen soldado no tiene miedo del combate, así el buen cristiano no debe tener miedo de la tentación. Todos los soldados son buenos en el campamento, pero es en el campo de batalla que se ve la diferencia entre corajudos y cobardes.

3. El demonio tienta solamente las almas que quieren salir del pecado y aquellas que están en estado de gracia. Las otras ya le pertenecen, no precisa tentarlas.


4. Una Santa se quejó a Jesús después de la tentación, preguntando a Él: "¿dónde estabas, mi Jesús adorable, durante esta horrible tempestad?" A lo que Él le respondió: "Yo estaba bien en medio de su corazón, encantado en verla luchar".

5. Un cristiano debe siempre estar listo para el combate. Como en tiempo de guerra, tiene siempre centinelas aquí y allí para ver si el enemigo se aproxima. De la misma manera, debemos estar atentos para ver si el enemigo no está preparándonos trampas y, si él viene a tomarnos de sorpresa...


6. Tres cosas son absolutamente necesarias contra la tentación: la Oración, para aclararnos; los Sacramentos, para fortalecernos; y la Vigilancia para preservarnos...

7. Con nuestros instintos la lucha es raramente de igual a igual: o nuestros instintos nos gobiernan o nosotros gobernamos nuestros instintos. ¡Cómo es triste dejarse llevar por los instintos! Un Cristiano es un noble; él debe, como un gran señor, mandar en sus vasallos.



8. Nuestro Ángel de la Guarda está siempre a nuestro lado, con la pluma en la mano, para escribir nuestras victorias. Precisamos decir todas las mañanas: "Vamos, mi alma, trabajemos para ganar el Cielo".

9. El demonio deja bien tranquilo los malos Cristianos; nadie se preocupa con ellos, mas contra aquellos que hacen el bien él suscita mil calumnias, mil ofensas.


10. La Señal de la Cruz es temida por el demonio porque es por la Cruz que escapamos de él. Es preciso hacer la Señal de la Cruz con mucho respeto. Comenzamos por la cabeza: es el principal, la creación, el Padre; después el corazón: el amor, la vida, la redención, el Hijo; por último, los hombros: la fuerza, el Espíritu Santo. Todo nos recuerda la Cruz. Nosotros mismos somos hechos en forma de Cruz.


jueves, 12 de noviembre de 2015

Bendito el Hombre que confía en el Señor.

Hoy te presento mi súplica, desde lo hondo de mi pequeñez, con la certeza de que vendrás en mi auxilio.

En el camino de la vida necesitamos apoyos. Apoyos en las fuerzas físicas y en la salud. Apoyos eBn los bienes materiales. Apoyos entre familiares y amigos. Apoyos...

Pero la Biblia es clara: "Maldito sea aquel que confía en hombre, y hace de la carne su apoyo, y de Yahveh se aparta en su corazón" (Jer 17,5). Porque el hombre en quien busco un apoyo es frágil, a veces es engañoso y cambiante.

Por eso resulta vano esperar la salvación de los hombres, confiar en los "príncipes" que son seres de polvo (cf. Sal 146,3-4), o mirar a los montes para esperar una ayuda que nunca llega (cf. Sal 121,1). El auxilio, lo sé, me viene del Señor, "que hizo el cielo y la tierra" (Sal 121,2). Sólo Dios es mi alcázar, mi roca, mi fuerza, mi refugio (cf. Sal 71,3).

La bendición y la paz llegan cuando empiezo a confiar plenamente en el Señor, como un niño que duerme en brazos de su madre (cf. Sal 131). Quien pone su esperanza en Dios no queda nunca defraudado (cf. Sal 22,6)

Necesito recordarlo: "¿Quién se confió al Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y quedó abandonado? ¿Quién le invocó y fue desatendido?" (Si 2,10).

Por eso hoy te presento mi súplica, desde lo hondo de mi pequeñez, con la certeza de que vendrás en mi auxilio.

Sí: bendito el hombre que confía en Ti, Señor. Porque Tú eres bueno, porque Tú eres fiel, porque me llevas en la palma de tu mano como un tatuaje (cf. Is 49,16).

Hoy puedo descansar tranquilo. Aunque los hombres vuelvan a dejarme de lado, Tú estarás siempre conmigo. Esa es la fuente de mi continua alegría y de mi paz completa.


P. Fernando Pascual LC

viernes, 6 de noviembre de 2015

El Señor te busca......

En busca de la oveja perdida

Me alejaba, me alejaba cada vez más, mi Señor y mi vida,
y mi vida comenzaba a ser una muerte, 
o mejor aún,era ya una muerte a vuestros ojos.
todavía en este estado de muerte Vos me conservabais...
Había desaparecido del todo la fe,
pero el respeto y la estima permanecían intactos.

Vos me hacíais otras gracias, Dios mío, ,,,,
me conservabais el gusto por el estudio,
las lecturas serias, las cosas bellas,
el asco por el vicio y la abyección.
Yo hacía el mal, pero no lo aprobaba ni me gustaba...

Vos me distes esta vaga inquietud de una conciencia que,
a pesar de estar adormecida, no estaba del todo muerta.
Jamás he sentido esta misma tristeza, este malestar,
esta inquietud de entonces.

Dios mío, era, sin duda, un don vuestro; ¡qué lejos estaba de sospecharlo!
¡Cuán bueno sois! Y al mismo tiempo que, por una invitación de vuestro amor,
privabais a mi alma de ahogarse irremediablemente, 
guardabais mi cuerpo: porque si entonces hubiera muerto hubiera ido al infierno...

¡Cómo por milagro me habéis hecho salir de estos peligros en viajes, tan grandes y múltiples!
¡Esta inalterable salud en los lugares más malsanos, a pesar de mis grandes fatigas!
¡Oh, Dios mío, cómo teníais vuestra mano sobre mí, y qué poco la sentía yo!
¡Cómo me habéis guardado!
¡Cómo me cobijabais bajo vuestras alas siendo así que yo ni tan solo creía en vuestra existencia!
 Y mientras así me guardabais, pasaba el tiempo,…..

y juzgasteis que se acercaba el momento oportuno de hacerme entrar en el redil.

A pesar de todo, habéis desatado todas mis malas ligaduras que me hubieran mantenido alejado de Vos; incluso habéis desatado los lazos buenos que me hubieran privado de ser un día vuestro del todo...Vuestra mano sola ha hecho esto al principio, en medio y al fin. 

¡Cuán bueno sois! Era necesario para preparar mi alma a la verdad; el demonio es demasiado dueño de un alma que no es casta para dejar entrar en ella la verdad; 

Vos no podíais entrar, Dios mío, en un alma en la que el demonio de las pasiones inmundas reinaba como señor. 

Vos querías entrar en la mía, o buen Pastor, y Vos mismo habéis echado fuera a vuestro enemigo.


Beato Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

Retiro en Nazaret, noviembre 1897 

viernes, 17 de julio de 2015

TU QUE BUSCAS.....

Y tú, ¿dónde vas? ¡Seguramente al lugar equivocado!


Buscamos satisfacciones en este mundo, soñamos con algo, y cuando lo alcanzamos, la alegría dura un instante.

¿Dónde vas?. Increíblemente, después de una vida junto a Jesús y Su Madre, Pedro necesitó de este empujón final del Señor para animarse a invertir sus pasos, y volver a Roma para entregarse al martirio final. ¿Dónde ibas, Pedro?. ¿Que hubiera sido de tu vida luego, si Jesús no te hubiera marcado el camino?. Pedro, la cabeza de nuestra amada iglesia, nos mostró siempre cómo se lucha contra nuestras propias flaquezas para finalmente triunfar y glorificar a Dios, haciendo Su Voluntad.

Buscamos y buscamos satisfacciones en este mundo. Soñamos con algo, y cuando lo alcanzamos, la alegría dura un instante y nuevamente nos sentimos vacíos. Sea un título, un bien material, conocer un lugar, e incluso un hijo o una pareja. Cuando esas cosas están en nuestros sueños nos motivan e impulsan para adelante. Pero cuando finalmente las alcanzamos sentimos una felicidad pasajera, y luego, a buscar otra meta para perseguir. ¡Y eso en el mejor de los casos!. Cuando esos sueños no se hacen realidad, nos frustramos, deprimimos, nos sentimos vacíos, fracasados en la vida.

¿Dónde vamos?. Alguien me preguntó hace poco tiempo: ¿Te llena Dios realmente la vida cuando lo descubres?. ¡Allí está el secreto!. Nada tiene sentido sin Dios, sólo Dios le pone sentido a nuestra vida. El detiene nuestra carrera, nuestra búsqueda desenfrenada, y nos dice:

Yo soy a quien estabas buscando, sin Mi nada tiene sentido. Ámame, descubre cual es Mi Voluntad respecto de tu misión en la vida, y encontrarás la paz verdadera.

En ese momento se acaban las fantasías terrenales, los falsos ídolos que construimos y adoramos: el dinero, el estatus, nuestra posición en la sociedad, nuestra forma de vida. Jesús toma entonces el lugar central dentro nuestro y hace que todo lo demás gire alrededor de Su Voluntad. Si trabajo, deseo hacerlo agradando a Dios, si educo a mis hijos, deseo formarlos en el amor a Dios, si hago un viaje, busco el modo de crecer en mi fe a través de los lugares que visito. En todo descubro la mano de Dios que me pone las oportunidades de crecer en el amor a El a cada instante.

Jesús, ese día, se apareció a Pedro con la Cruz sobre su hombro. Ya había resucitado y ascendido a los Cielos. Pedro huía de Roma ante la amenaza de ser arrestado por defender al Señor. Jesús le dijo entonces: "¿dónde vas Pedro?. Si tú te marchas, yo tengo que tomar tu lugar, con mi Cruz a cuestas". Pedro, sintiéndose morir por ver a Jesús de ese modo, dio media vuelta a sus pasos y volvió a Roma aceptando ser crucificado en nombre de Cristo.

Y tú, ¿dónde vas?.

Por: Oscar Schmidt, www.catholic.net

viernes, 22 de mayo de 2015

DECIMO MANDAMIENTO

X. “NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS.”
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Buscad primero su reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os darán por añadidura.” - dice Jesús. San Pablo también nos dice, “El amor al dinero es la raíz de todos los males.” El Papa Juan Pablo II nos recuerda que el ser es más importante que tener, y el hacer nace del ser. Veamos con que precisión le expresa Erich Fromm, psicólogo moderno:- «Si eres lo que tienes y pierdes lo que tienes, ¿quién eres?» 





  • AVARICIA/CODICIA. Ceder al pecado capital de la avaricia.
  • MATERIALISMO. Cuando coloco como mi dios mis posesiones. No estar conforme con lo que tengo, siempre querer más.
  • COMPARACIONES. Compararme siempre con otros y lo que yo tengo en relación a otros.
  • CELOS. Sentirse triste y deprimido porque otra persona tiene algo que yo no tengo.
  • ENVIDIA. Peor que los celos es la envidia, porque me alegro cuando algo malo le sucede a esa persona.
  • ¡MANTENERSE A LA PAR DE LOS PEREZ!  Enfocarse en estar a la moda, ser igual que los demás, lo que importa es tener lo mismo que el vecino.
  • NO COMPARTIR. Nunca querer compartir lo que se tiene.
  •  NO APOYAR a la iglesia.
  • PROPÓSITO de robar o destruir los bienes ajenos.
  • NO AYUDAR a los pobres y necesitados. Recuerde la parábola de Lázaro y el hombre rico (Lc 16). Podemos pecar por el pecado de omisión, no ayudar a los pobres y a quienes sufren.
  • PREOCUPACIÓN. El origen de la preocupación es la falta de fe y esperanza en la divina providencia.  “Busca primero el reino de Dios…”
  • SALIR DE COMPRAS HASTA QUE EL CUERPO AGUANTE!
  • ACUMULAR/COLECCIONAR.Como el personaje Scrooge, el hombre tacaño y avaro, acumular más de lo necesario. Guardarropa con un exceso de vestidos y zapatos, sabiendo que en el mundo muchos están muriendo de hambre en éste momento.
  • NUNCA SATISFECHO. Siempre queriendo más y mejores cosas.
  •  ¡MALCRIAR A LOS HIJOS! Darle más y más a los hijos, de tal forma que nunca aprecian nada.


El Diario: La Divina Misericordia en mi Alma de santa Faustina es fuente elocuente e inspiración de la confesión y la misericordia de Dios (número 1448) Meditemos estas lineas.

  • ''Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo [el Sacramento de la reconciliación]; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente. Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la misericordia de Dios se manifestará en toda s plenitud. Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud.'' Estas alentadoras palabras del Diario de santa Faustina deberían llenarnos de gran confianza en Jesús quien nos espera para abrazarnos con su amor misericordioso y amoroso en el sacramento de la confesión.
  •  

  • Cuando te acercas a la confesión, a esta fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia. Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma. Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta fuente de la Misericordia las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites. Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes. (Diario número 1602)
     
  • P. Edward Broom, OMV